La primera parada de este viaje fue Milán. Visitar Italia siempre es un gusto para mí, me encanta. Es por lo que una vez al año la visitamos, siempre que se puede. En Milán habíamos estado mi marido y yo cuando estaba embarazada, y había sido una visita relámpago. Esta vez teníamos un día y medio, así que podíamos aprovechar a ver algo más.
Se trata de una ciudad considerada la capital económica e industrial de Italia. Situada al norte del país. Nosotros en este viaje tuvimos lluvias primaverales, pero no hacía frío. Así que si visitáis esta ciudad en primavera, aconsejable que llevéis un chubasquero y una chaqueta fina, ya que por la noche está fresquito.
El alojamiento es importante reservarlo con un poco de antelación, ya que, no es una ciudad demasiado económica y los hoteles y apartamentos bien ubicados se agotan rápido.
Nosotros caminamos bastante con Hugo, cuando la lluvia nos lo permitía.
Actualmente alberga varios museos: museo de Arte Antiguo, Pinacoteca, Museo Egipcio, Museo de Prehistoria, Museo de Instrumentos musicales y Museo de Artes decorativas.
Nosotros no visitamos ningún museo, pero, sí entramos al castillo y visitamos su patio central y nos pareció muy interesante, bonito y gratuito. Con Hugo procuramos no abusar demasiado de los museos.
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| Torre del Filarete. Castillo Sforzesco. |
A continuación, visitamos el Parque Sempione que se ubica al lado del Castillo. Este parque es un lugar muy frecuentado tanto por turistas como por los milaneses. Esta bien visitarlo si vas con niños, ya que podrán correr un ratito, sentarse en el césped y observar el bonito lago artificial.
De ahí salimos al Arco de la Paz. Merece la pena acercarte y observarlo. Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura neoclásica en Milán. Preciosa la Carroza de la paz con 6 caballos, situado en la parte superior del arco.


