En nuestras vacaciones de verano incluimos Copenhague, capital de Dinamarca, Lund y Malmo, en Suecia, Helsinki, capital de Finlandia y cruzamos en barco a Tallin , capital de Estonia y recorrimos la zona de la frontera con Rusia. Nos fuimos a Riga, la capital de Letonia y acabamos en Lituania, donde visitamos Vilna, su capital, Kaunas y el increíble Itsmo de Curlandia.
ITINERARIO
Nuestra primera toma de contacto con estos países bálticos fue la preciosa ciudad de Tallin, muy visitada en Navidad por su precioso mercadillo, pero, en verano, cuando nosotros la visitamos también es espectacular; solamente os la puedo recomendar. Es la ciudad medieval mejor conservada del norte de Europa.
Nos alojamos 3 noches en un precioso apartamento, no en el centro, pero caminando llegábamos en unos 15 minutos.
Os aconsejo un free tour el día que lleguéis, la mejor forma de haceros una idea de lo más importante de la ciudad. Nosotros lo hicimos a través de este enlace FREE TOUR EN TALLIN.
Pasamos dos días y medio paseando y visitando esta preciosa ciudad y os aconsejo muchísimo que compréis la Tallin Card que os permitirá ahorrar mucho dinero en las visitas a los diferentes monumentos de la ciudad; la podéis comprar a través de este enlace COMPRA TU TALLIN CARD AQUI.

El cuarto día alquilamos un coche con Avis y fuimos al aeropuerto a recogerlo; pusimos rumbo a la frontera con Rusia, concretamente a la ciudad de Narva. De camino nos paramos en varios lugares hasta llegar a Narva, donde el río del mismo nombre hace de frontera con Rusia.
Pasamos dos noches en la ciudad de Tartu, en una casa preciosa de intercambio. Pertenecemos a la plataforma de intercambio de casas de Homeexchange, que es una de las decisiones mas acertadas que hemos hecho este año. A través de mi enlace obtendréis guestpoints extra si os registráis HOMEEXCHANGE.

Al día siguiente nos fuimos a conocer la zona de la ruta de la cebolla ubicada alrededor del Lago Peipus, que hace frontera con Rusia. Con el coche nos fuimos parando en los diferentes pueblos donde están los puestos de cebollas a pie de carretera. En Varnja entramos a conocer el museo del Samovar y nos tomamos un te.
En Kolkja comimos y probamos la gastronomía de la zona: percado del lago, sopa de cebolla e incluso pastel de cebolla. Seguimos ruta a Alatskivi y nos fuimos al supermercado a comprar para cenar , ya que tenemos una casita divina con todo lo necesario para cocinar y relajarse.
Al día siguiente pusimos rumbo a Tallin para devolver el vehículo.
Con Flixbus llegamos a Letonia, concretamente a su capital Riga, después de 4 horas y media de trayecto.
Aquí nos alojamos en un apartamento que reservamos a través de Airbnb y cuya ubicación era perfecta: al lado de la Plaza del Ayuntamiento, en pleno casco antiguo.
Al día siguiente caminamos todo el día y nos maravillamos de esta ciudad, un tanto desconocida, pero que animo a visitar por su belleza. Tiene de todo y es fácil de visitar.

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Al día siguiente tomamos un tren que nos llevó en media hora a Jurmala, ciudad balneario de Letonia y que ofrece una herencia soviética, ya que fue un refugio vacacional para la élite y altos funcionarios soviéticos. Es una ciudad hermosa, con una playa enorme y unas casitas de madera impresionantes.

Regresamos a Riga y cruzamos al otro lado del Río que pasa por la ciudad y visitamos la increíble biblioteca Nacional Letona de 11 plantas. En el campo que hay en su exterior había unos chicos que ofrecían juegos tradicionales gratis y allí estuvimos un buen rato, fue muy bonito.
Regresamos a la parte antigua y disfrutamos de la belleza de la ciudad de noche.
De nuevo con Flixbus cruzamos al tercer país Báltico: Lituania. Tas 4 horas de trayecto llegamos a Vilna, capital de Lituania. El autobús nos dejó en la zona universitaria, al lado del enorme Centro comercial Panorama, así que entramos en él y tomamos algo y compramos para cenar.
Aquí nos alojamos en una casa de intercambio, ubicada a las afueras de la ciudad en una zona verde. Fuimos en Bolt, que funciona muy bien en estos países.
Al día siguiente paseamos y recorrimos esta bonita capital que tiene mucho para ver, hasta una República Independiente, Uzupis, con su propia constitución.
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Al día siguiente, tomamos un tren para ir a Trakai y conocer su precioso Castillo, ubicado en una isla del lago Galvé. Paseamos y pasamos la mañana por allí y después de comer regresamos a Vilna: Paseamos y descansamos , ya que llovía mucho.
Un nuevo día comienza y toca traslado en tren de Vilna a Kaunas y vamos al aeropuerto a recoger el coche de alquiler con Dicovercars, RESERVA AQUI TU VEHICULO
Vamos a Klaipeda, puerto más importante de Lituania, ubicado en la desembocadura del río Nemunas, protegido por el Mar Báltico.

Aquí tenemos un apartamento precioso a las afueras que reservamos con Booking. Aprovechamos para pasear por la ciudad; hay construcciones de estilo alemán del S. XVIII.
Al día siguiente subimos en un barco con el coche y nos vamos al Itsmo de Curlandia, una estrecha franja de arena de 98 km que separa el lago de Curlandia del mar Báltico, compartido entre Lituania y Rusia, y reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
La parte lituana se divide en 4 partes y su paisaje y pueblos son preciosos. Nos arrepentimos de no dormir una noche en el Itsmo. Os aconsejo que lo hagáis. Un lugar precioso que teneis que visitar son las dunas Muertas en la Reserva Natural Naglai. Se pagan 5 euros y caminas por una pasarela de madera hasta llegar a unas preciosas dunas. Nida es un pueblo espectacular, el mas bonito con casas de madera increibles. Llegamos hasta la frontera con Rusia.
Hay playas divinas como la de Nida-Papludimys. Todo lo que recorrimos fue precioso y os aconsejo recorrela entera y disfrutar del Itsmo.

Volvemos en el barco y nos dirigimos hacia Siaulai, y de camino paramos en la Colina de las cruces, que en mi opinión no merece la pena. Llegamos al apartamento que reservamos a través de Booking y nos fuimos a recorrer la ciudad, que se ve rápido.
Al día siguiente nos vamos a Kaunas, concretamente al aeropuerto a devolver el coche. Llegamos al apartamento que está ubicado en una zona elevada y en en centro de la ciudad. Llovía mucho y nos quedamos hasta que calmo un poco y pudimos salir a explorar Kaunas. Es una ciudad muy bonita, con mucha vida y ambiente.
Paseamos por la Avenida peatonal Libertad, una de las más largas de Europa.
Cenamos por allí, y nos fuimos a descansar.
Llegó el último día, el último paseo y con pena dejamos esta ciudad.
Un viaje por los Países Bálticos merece mucho la pena, si esta en vuestros planes hacerlo ahora, que aún no están masificados y los precios están mas o menos aceptables.