OCHO RÍOS JAMAICA. UN DÍA

Nuestra primera parada  después de embarcar en Miami y estar un día navegando, fue Ocho Ríos. Es una localidad situada al norte de Jamaica. Antiguo puerto de pescadores y ahora es una localidad repleta de hoteles y de cruceristas.
Teníamos mucha emoción por pisar Jamaica, estábamos intrigados por conocer a sus gentes, sus paisajes, sus playas….Habíamos estado mirando las excursiones que podíamos hacer en la información que te facilita la compañía MSC, y teníamos claro que haríamos un tour por la localidad y queríamos ver las Cascadas del Río Dunn.
Nosotros aquí y en todo el viaje decidimos hacer las excursiones por nuestra cuenta y no con la naviera, ya que la diferencia económica es muy grande, casi el triple en algunos casos. Sí que es más cómodo hacerlo con ellos, puesto que tu solo tienes que preocuparte de estar a la hora que ellos te dicen y listo. Pero, no podrás sentir la emoción de relacionarte con la gente de cada lugar que visitamos,  como lo hicimos nosotros. Es una forma muy positiva de interactuar con sus gentes y de practicar inglés. 
Para que os hagáis una idea, nosotros pagamos 80 dólares por unas 5 horas de excursión y por los 3, la compañía MSC te cobra 80 dólares,  pero, por persona.
Una vez que pones los pies en tierra y empiezas a caminar ya notas el calor húmedo que te empapa.
En el puerto ya te empiezan a atormentar para venderte excursiones, les da igual que vayas con niño que no. Te muestran unos folletos con  el vehículo que te trasladará y a que lugares te llevan, después tú le tienes que negociar el precio y los lugares a visitar, es decir, si quieres hacer un viaje a tu aire. 
Nos costó bastante tiempo decidirnos, ya que no tenían palabra . Primero ya casi lo teníamos arreglado con uno y de repente se va y nos deja allí, después, negociamos con otro que chapurreaba  castellano, el cual nos envía a hablar con un señor que sería por fin el que nos iba a llevar  durante unas 5 horas.
Mientras que estábamos hablando con el  hombre al que le compramos la excursión, llega otro señor y se pone a gritarle y casi a empujarle…..yo estaba un poco descolocada y cansada ya. Hugo tenía calor, ganas de caminar, pero, allí había demasiado caos, así que tuvo que esperar.
Por fin subimos al vehículo, que estaba bastante bien, con el aire acondicionado a tope y nos dirigimos a hacer un recorrido por la ciudad. Nos pareció muy caótica, mucha gente por la calle, motos, perros….sin orden ninguno.
A continuación fuimos a un mirador situado en una montaña, desde el cual se puede observar una bonita vista de la ciudad, con nuestro crucero de fondo. En el lugar hay una cafetería y debajo todo un campo por el que caminamos, Hugo pudo correr un rato y así quedarse más tranquilo. Allí nos hicimos la foto de familia.
 
Vista de Ocho Rios con Crucero al fondo
 
La carretera para llegar al mirador era un espectáculo, estrecha, llena de curvas. En muchos lugares había que dar marcha atrás para que el otro vehículo pasase( imaginaros la cantidad de personas que van por esa carretera…), Además como conducen por  la izquierda la sensación  de que te vas a chocar es mayor….y la carretera estaba llena de vendedores ambulantes que te vendían de todo; se ve mucho artículo con la hoja de la marihuana y con la cara de Bob Marley. El conductor para en los puestos que el conoce y así si tú compras el se lleva una comisión. 
Como culturilla, en Jamaica desde el año 2015 es legal el consumo y cultivo de pequeñas cantidades de marihuana. Allí, esta planta los rastafaris la veneran y está casi que promocionada como producto y lema nacional.
Una vez salimos de allí el conductor comenzó a dar vueltas por unas urbanizaciones de lujo muy bonitas….pero que no nos interesaba ver. Le dije que nos tenía que llevar a las cascadas, como lo habíamos acordado y parece que no le gustó mucho la idea. Me decía que estaban lejos, que el niño era muy pequeño para ir….excusas, yo le insistí y nos llevó. La verdad que el hombre era muy callado y serio y nos costaba horrores entenderlo, hablaba un inglés muy diferente al que yo entiendo. 
Pero al final dicen que hablando se entiende la gente …y nos entendimos.
Antes de ir a las cascadas le comenté al conductor que queríamos probar el Patty, son unas empanadillas típicas de Jamaica. Tienen diferentes rellenos y especias en su interior. La masa es de color naranja. Compramos varias de queso, pollo y ternera.
Una vez que llegamos a la entrada  del recinto donde están las cascadas  una chica muy amable nos explico que el niño no podía hacer la escalada, evidentemente ya lo sabíamos y lo único que queríamos era ver la imagen, escuchar el ruido del agua, en definitiva poder disfrutar del paisaje tan increíble y único.
Así que pagamos 20 dólares por persona, Hugo no pagó, y la chica de la entrada quiso acompañarnos, yo le dije que no era necesario, pero ella fue con nosotros hasta el lugar donde se comienzan a ver las cascadas….y claro nos miraba para que le diésemos propina. Allí todo funciona igual, te piden propina.
Caminamos por un paseo de madera de y las observamos, es una maravilla, es algo único y realmente merece la pena, aunque solo las veas y no las asciendas.
            Estaban masificadas, la gente hace unas colas bastante largas para llegar y allí cada excursión va con su guía que les lleva de la mano. Es un espectáculo mirarlas.

Cascadas del río Dunn

 

           Después, caminamos por el recinto, donde hay bastantes árboles, y vegetación. Hacía mucho calor y humedad ese día y no paramos de beber agua. El niño comenzó a correr por el lugar y se lo termino pasando pipa.
Había unas mesas de madera a la sombra y nos fuimos allí para comer.  Están ricas las empanaditas(Patty) eso sí, un poco picantes. A Hugo también le gustaron, sobre todo las de queso.
En total, estuvimos unas dos horas en las cascadas.
Vimos las taquillas donde puedes dejar tus cosas mientras haces la escalada, eran un tanto peculiares, me gustaron….
 
Taquillas dentro del recinto de las cascadas
 
Ya de regreso al puerto y como teníamos aún tiempo dimos un paseo por las tiendas de souvenirs que hay por la ciudad, fuera del recinto portuario, nos hicimos fotos. Allí mismo hay una playa pequeña que no estaba muy limpia.
Compramos un coco que estaba riquísimo y fresco….que con el calor que hacía fue una gran idea tomarlo.

Hugo tomando agua de coco fresco

 

Cuando se accede al recinto portuario hay también puestos callejeros con todo tipo de souvenirs de Jamaica. Los precios de los recuerdos están bien en estos puestos. 
La idea que nos llevamos de Ocho Ríos es la de un lugar caótico, con unos contrastes de color preciosos, una naturaleza pura. Eso sí, muchas personas hablan gritando, como si estuvieran peleando, pero no lo están, es su forma de expresarse.
Os animo a visitarlo sin ninguna duda, merece la pena.
 CONSEJOS.: 
Es muy importante que llevéis repelente para mosquitos y que cada poco os pongáis, además de gorra, protección solar y agua. Estos consejos son los mismos para todos los lugares del Caribe, así que cada noche previa a parada en puerto ya estaban guardados en las mochilas. Al niño yo le lleve de España una pulsera anti mosquitos que le fue genial.
Si vais a mojaros en las cascadas, llevar calzado de neopreno antideslizante, toalla y ropa para cambiaros.
Y ya llegó la hora de regresar al barco, después de estar sudando mucho todo el día, estábamos deseando una ducha fresca.

 Así que a reponer fuerzas y descansar …..bueno descansar con un niño poco, no os engañaré. Además,  tenemos que pensar y organizar la excursión del día siguiente en Islas Caimán, concretamente a su capital George Town.