LISBOA . PARQUE DE LAS NACIONES

Un día nuevo en Lisboa y ya nos va quedando muy poco para finalizar nuestra primera escapada del año nuevo.
Nos está gustando mucho la ciudad. Aunque yo ya sabía antes de llegar, que me encantaría.
Comenzamos el día con un completo desayuno en el Hotel y nos dirigimos en Metro al Parque de las Naciones, estación de Oriente y de allí caminamos hasta el Oceanario, que está a unos pocos minutos.

Esta zona de Lisboa era una zona industrial que en 1990 se remodeló totalmente para la Expo de 1998 y hoy en día es una zona residencial y comercial muy tranquila y bonita para pasear.

Puedes visitar el Centro comercial Vasco de Gama, que esta enfrente de la estación. También está el Pabellón del Conocimiento que es un museo de ciencias. Podrás observar un funicular en el que puedes subir y ver toda la zona desde las alturas. El Casino de Lisboa está en la zona.

Acceso Centro comercial Vasco de Gama

Destacan las cúpulas de las plataformas de la estación de Oriente de Santiago Calatrava y la Torre Vasco de Gama que es el edificio más alto de la ciudad.

Torres de S Gabriel y S Rafael

En este día teníamos decidido visitar el Oceanario de Lisboa. Hugo se había portado superbién en el viaje y se merecía llevarlo allí. Le encantan los peces y estaba  muy emocionado por verlo.

CONSEJO
En nuestro caso compramos las entradas por internet en la página oficial  https://www.oceanario.pt/en/visit/buy-tickets y pagamos 17,10 euros por adulto, el niño no pagó.
De esta forma te evitas las colas y te ahorras un dinerillo. En este caso, al llegar a la taquilla vimos que el precio eran 19 euros por adulto.
Hay dos tipos de entradas, una que te incluye la exposición temporal y permanente y otra que te incluye solo la permanente. La nuestra era la primera.

La exposición temporal era una creación de Takashi Amano y consistía en unos bosques dentro de agua.

Antes de entrar nos hicimos la foto en la entrada con la mascota del Oceanario y comenzamos a explorar el lugar.

Comenzamos por la exposición permanente, el Oceanario. El tanque enorme con todos los peces, los tiburones. A nuestro pequeño le encanto todo. Vimos los pingüinos y en esta zona estuvimos un buen rato, ya que nos encantan.

Hugo disfrutando

Las nutrias son supergraciosas, se hunden y se revuelven en el agua.. Te miran,  pasas un buen rato aquí también.

Después, te sientas tranquila a observar el tanque gigante y el movimiento de los peces… Alucinante.

También puedes entrar a una sala donde proyectan un documental en el que te muestran el trabajo diario del personal del Oceanario.

A la salida nos tomamos algo en la cafetería y pasamos por la tienda de souvenirs. Los precios de los souvenirs son elevados, pero, tienen un montón de cosas bonitas.

Lo queria todo

Pasamos en el Oceanario  unas 3 horas y media y nos encantó la visita. No dudéis en ir si vais con niños, se lo pasarán en grande. Además la zona que rodea al recinto es muy abierta y con mucho terreno para pasear o ir en bici.

En la entrada

Finalizada la visita a este lugar y ya entrada la tarde decidimos pasear por la auténtica Lisboa: Barrio alto, Chiado, ya que era nuestra última tarde en la ciudad.

COMIDA

No quiero dejar pasar la comida. Este día decidimos comer en la Hamburguesería portuguesa. Hay varias en la ciudad y comimos muy bien, son hamburguesas ricas y con estilo. El lugar es bonito y luminoso. El precio fueron unos 10 euros por persona con bebida.

Rica hambuerguesa en Lisboa

Después de reponer fuerzas tocaba caminar y subir cuestas. Barrio alto y vimos la Manteigaria e hicimos cola para comprar el pastel de  Belem. Esta pastelería también esta en el Mercado de Ribeira y los pasteles son riquísimos y cuestan 1 euro. Era nuestra despedida de los pasteles.

Fuimos al Mirador de Santa Catalina, situado en el Barrio Alto, muy cerca del Elevador de Bica. Es el mirador con mas ambiente de Lisboa y a nosotros no nos pareció nada espectacular, ya que estaba lleno de gente haciendo botellón, individuos vendiendo sustancias no permitidas y las vistas para nada bonitas; se ve el puerto de Lisboa, con sus grúas y buques. Como símbolo del mirador está la estatua de Adamastor, un gigante mitológico

Justo detrás está el Museo de la Farmacia, de color amarillo te llamará la atención.

A continuación caminamos hasta Rua Garret y decidimos entrar en Cafe A Brasileira; la fotografía con Pessoa ya la habíamos hecho otro día. Os aconsejo entrar en este lugar, es muy antiguo y bonito. Escenario en alguna película…eso sí, lleno de gente. El café es muy bueno y a precio normal.

Cafe muy famoso en Lisboa

Escuchamos música de carnaval, ya que estábamos en La semana de Carnaval…y nuestra sorpresa es que había una rúa. Hugo se puso a bailar y nos fuimos con la rúa hasta la Plaza del Comercio.

Como al día siguiente nos íbamos y teníamos que hacer mochilas y descansar, decidimos ir volviendo al Hotel. Pasamos por la Plaza del Rossio o Plaza de Pedro IV y entramos en una tienda de sardinas portuguesas que no os podéis imaginar lo espectacular que es. Una noria con latitas de sardinas y todo decorado ..música…Alucinamos.

Hugo en la preciosa tienda

Compramos algo ligero para cenar en un supermercado cercano al hotel y nos fuimos a descansar después de un día muy intenso repleto de emociones e imágenes para recordar.

Con pena porque se acaba nuestra visita a la ciudad, pero felices de haberlo disfrutado tanto. Sin duda os aconsejo esta visita.

Nosotros estuvimos 4 días y caminamos muchísimo y visitamos bastantes lugares.

También hicimos un día en Sintra, que es una maravilla de lugar. A pesar de que tuvimos un día muy nublado y  con lluvia, mereció la pena ir solo por ver el Palacio da Pena. Pero, nos pareció increíble el lugar lleno de villas y palacios rodeados de bosque.