IMPRESCINDIBLE TURIN. VISITAS. TASLADOS

 Decidimos visitar la ciudad de Turín, que está a una hora de tren desde Milán. Nos apetecía conocer esta ciudad que fue la primera capital de Italia en 1861 y uno de los principales motores del país.
Cuando vas acercándote en el tren  puedes ver los Alpes con nieve.
Como solo teníamos un día tuvimos que decidir que museo visitar y nos decantamos por el Museo Nacional  del cine y dejamos para otra ocasión el Museo Egipcio.
Cuando viajas con un niño pequeño no puedes  entrar a todos los lugares que te gustaría, ya que debes de pensar en él, en sus inquietudes y gustos. Así será todo más fácil.
Si visitas esta ciudad tendrás la opción de comprar la Torino Piamonte Card y hay para 24, 48 y 72 horas. Te compensa si vas a visitar 3 museos  en un día. Nosotros decidimos no comprarla.
Llegamos sobre las 10.00 horas a la Estación de tren Porta Nuova y justo cruzando la calle entramos en una oficina de turismo, donde nos facilitaron un plano de la ciudad.
Caminamos por Vía Roma, calle  llena de vida y muy bonita,  repleta de tiendas de moda. De camino a la Mole Antonelliana pasas caminando por la plaza San Carlos, que me pareció preciosa y  además es una de las más importantes de Turín. Esta plaza es escenario habitual de acontecimientos históricos y sociales. En ella hay varios cafés antiguos e históricos, como el café Torino.  Alberga dos iglesias que llaman la atención, ya que parecen gemelas: la iglesia de Santa Cristina y la Iglesia de San Carlos. Ambas son muy parecidas, pero, tienen diferencias tanto en su interior como en su exterior, siendo la de Santa Cristina más elaborada su fachada y más ostentoso su interior que su gemela.

Plaza San Carlos

A continuación, pasamos por  la plaza Castello, la plaza Reale, Palacio Madama y llegamos al Palacio Real de Turín.
Este era el Palacio real de la Casa de Saboya.Es un edificio precioso, sobrio en su exterior. Al interior no accedimos ya que íbamos camino a la Mole. Con mas tiempo hubiese entrado sin dudarlo.
Caminamos por sus jardines, muy bonitos y cuidados, Hugo pudo correr y disfrutar observando una fuente.

Palacio Real

Desde aquí nos fuimos directos a La Mole Antonelliana y para ello caminamos Vía Po y giramos a Vía Montebello para llegar . Una vez a su lado impresiona su tamaño, quizás yo no me la esperaba tan grande.
Estamos delante del símbolo de Turín, que empezó a construirse en 1862 como sinagoga, pero, por falta de presupuesto, no se pudo destinar a ese fin y se cedió al Ayuntamiento.
Nosotros compramos la entrada para subir en ascensor a la torre y para ver el museo por 15 euros por persona  y Hugo no pagó.  Una vez arriba puedes ver toda la ciudad, el río Po,  los Alpes de fondo, la verdad una auténtica maravilla de vista que no  te puedes perder.
Al cabo de unos minutos, ya que había bastante gente, decidimos bajar y comenzamos a explorar, subiendo en espiral,  el Museo  Nacional del Cine, que a Hugo le encantó. Disfrutó con La estatua del Dios Moloch de la película Cabiria, que es enorme, no paraba de mirarla, le tenía miedo y después se aceró a tocarla. En la planta baja, hay unos sillones supercomodos con altavoces a la altura para que disfrutes de la película que proyecten en ese momento.  En este Museo se recoge la historia del cine italiano e internacional. Se pueden ver las primeras representaciones que se hacían para entretener al público y su evolución hasta la época actual. También,  podrás ver exposiciones de instrumentos ópticos anteriores a la época del cine, multitud de objetos relacionados con la historia del cine, posters, máscaras, escenarios. Y tiene un punto interactivo que a mis chicos les encantó…pilotaron una nave de la Guerra de las Galaxias, verle la cara a mi chiquitín fue una maravilla.
En la planta baja tienes aseos, restaurante y tienda de regalos. 

La verdad que merece la pena visitar este museo y si vas con un niño le encantará. Calcula unas 3 horas de visita y eso haciéndola  rápida.
La zona donde se encuentra La Mole está llena de ambiente, gente joven, muchos lugares para comer. Turín es una ciudad universitaria y hay muchos restaurantes que ofrecen el aperitivo: pagas  entre 10 y 14 euros y  tomas aperitivo y comes de buffet. 
Tomamos un café riquísimo en una cafetería antigua de Vía Por llamada Fiorio con café Lavazza delicioso; acordaros que en la barra es mucho más barato que si os sentáis. Los italianos toman el café de pie, en la barra.
Una vez que llenamos el estómago nos fuimos por Via Po, calle de soportales con muchos puestos de libros de segunda mano, hasta la Iglesia de la Gran Madre. Esta en frente de la Plaza Vittorio Venetto y  cruzando el río Po por el Puente Vittorio Emanuele  llegas a ella. Es una iglesia circular en su interior muy peculiar y dicen que en su sótano está guardado el Sto Grial.
Mi sensación fue que me quedé con ganas de más, pero teníamos que subir al tren para regresar a Milán. 
Dicen que es bueno cuando tienes esa sensación. Os aconsejo la visita a esta ciudad.